#GiveBack

Hola Sappers! Espero que su semana haya sido muy productiva y que hayan tenido un fin de semana excelente.

El día de hoy quiero compartir con ustedes una historia sobre la que quiero hablarles hace mucho tiempo. El pasado 21 de diciembre de 2014 tuve el enorme privilegio de participar en una actividad de caridad llevada a cabo por la familia de amiga muy cercana, quien el pasado año me concedió el honor de ser invitado a participar de esta maravillosa muestra de cariño.


La actividad se lleva a cabo en las afueras del distrito central, en una comunidad cerca de la escuela agrícola Centroamérica (ZAMORANO) llamada “El Chaguite”. Este año la actividad fue denominada internamente como “El Chaguiton 2014”, dicha actividad se lleva a cabo hace ya más de 15 años, y se realiza valga la redundancia, anualmente en los días de diciembre.

La actividad consiste en llevar una tarde de alegría y regalos a los habitantes de dicha comunidad. La familia y amistades proporcionan diferentes elementos para dicha obra, se prepara con anticipación una pequeña guarnición para los niños y familias asistentes. La familia personalmente elabora pequeñas piñatas para que los niños luego los rompan y obtengan las dulces recompensas. Es entre pequeñas actividades, juegos y risas que estos niños reciben un pequeño regalo navideño, gracias al empeño y dedicación de esta familia.


La jornada comienza con el proceso de carga de los vehículos, seguido de un recorrido a la comunidad el chagüite, nuestro destino final. Una vez en nuestro destino procedemos a rellenar de dulces y pequeñas sorpresas las piñatas, seguidamente un delicioso almuerzo entre familiares y amistades, preparándonos para la ajetreada tarde que nos espera. Luego del almuerzo y con las energías en alto, la decoración del lugar con globos de colores comienza a tomar forma, se colocan las piñatas en puntos estratégicos y esperamos a la llegada de los invitados especiales. Alrededor de las 2:40 de la tarde comienzan a llegar los primeros niños y niñas a la propiedad, una vez que hay un número considerable de niños, la diversión comienza. Pequeños juegos tradicionales como mar y tierra y actividades como recital de refranes o poemas de parte de los niños abren la jornada, vemos las primeras sonrisas de timidez y felicidad en sus inocentes rostros.









Después de estas actividades de calentamiento, procedemos a romper las piñatas, diferentes grupos se forman varones, niñas y otro para los más pequeños, y la diversión realmente comienza, se escuchan gritos de alegría y todos quieren dar un par de golpes a la piñata y por supuesto obtener la dulce recompensa.
Luego de tanta actividad física es hora de descansar y cargar energía, los niños son orientados hacia su merienda, donde luego se les hará entrega de una sorpresa especial. La sorpresa consiste en una pequeña bolsita que contiene además de juguetes y dulces, un pequeño recipiente y un vaso para que puedan utilizarlos para recibir su merienda escolar a lo largo del año. El objetivo de este obsequio no es solo darles un pequeño regalo, sino que también darles algo duradero y útil para sus vidas cotidianas.














Me resulta un tanto difícil expresar en este texto la emoción y satisfacción que esta actividad me causo, definitivamente no hay nada más gratificante que ver la sonrisa de un niño o una madre agradecida, imaginen ver alrededor de 135 sonrisas, quiero agradecer a mi querida amiga y a su dedicada y cariñosa familia por invitarme a ser parte de esta estupenda actividad.




El momento de la reflexión. Me gustaría invitarles a todos a reflexionar sobre esta pequeña historia, imaginen si cada familia de honduras ayudara de esta manera a alguna comunidad cercana, imaginen la diferencia e impacto que haríamos si todas las familias hiciéramos actividades como esta, los exhortó a todos a que tomen iniciativa, coméntenlo con sus familias y con sus amigos y tómense el tiempo de hacer algo como esto les garantizo que no se arrepentirán y que harán felices a muchas personas.


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